viernes, 14 de agosto de 2015

La sangre como instrumento de expiación

De otro lado la sangre como instrumento de expiacion nunca fue eliminada a pesar de que el Altísimo expresa hastío por las ofrendas que el pueblo ofrece (Isaías cap.1, Oseas 6:6, Miqueas 6:6).

Recordemos la sangre de Abel protestando contra su hermano desde la tierra.

Levítico 17:13 Y cualquier varón de los hijos de Israel, o de los extranjeros que moran entre ellos, que cazare animal o ave que sea de comer, derramará su sangre y la cubrirá con tierra. 

 Levítico 17:11 Porque la vida de la carne en la sangre está, y yo os la he dado para hacer expiación sobre el altar por vuestras almas; y la misma sangre hará expiación  de la persona.

Y el profeta Zacarías respalda:

9:11 Y tú también por la sangre de tu pacto serás salva…

Por eso en levítico  se exige :9:8  Entonces se acercó Aarón al altar y degolló el becerro de la expiación que era por él.  9:9 Y los hijos de Aarón le trajeron la sangre; y él mojó su dedo en la sangre, y puso de ella sobre los cuernos del altar, y derramó el resto de la sangre al pie del altar.
Si Dios se hastió de estas ofrendas entonces ¿De cual pacto y de cual sangre habla el profeta?

 Jeremías confirma (Jer.7:22) Porque no hablé yo con vuestros padres, ni nada les mandé acerca de holocaustos y de víctimas el día que los saqué de la tierra de Egipto. 

Por lo que el único sacrificio cruento que les queda es la Pascua, la cual no tiene ninguna relación con el pecado sino en recuerdo de la exclusión del juicio que vendría sobre los egipcios, entiéndase que la liberación de Egipto no tuvo exigencias previas, obedece al solo el hecho de ser los herederos de una promesa y es obra exclusiva de Dios, el hombre actúa solo como beneficiario,  la sangre de la Pascua es una marca que identifica a quienes han sido apartados del juicio.

Retomando el tema de los holocaustos, ¿no estaba acaso Isaac, el Patriarca representando a aquel del cual habló Abraham diciendo: Dios se proveerá de cordero para el holocausto, hijo mio …?
Guiado por el Espíritu Santo y en hermosa poesía el Rey David anuncia: Salmo  40:6 Sacrificio y ofrenda no te agrada; Has abierto mis oídos; holocausto y expiación no has demandado. 40:7 Entonces dije: He aquí, vengo; En el rollo del libro está escrito de mí.

Quien es aquel de quien el rollo testifica que vendría en sustitución de aquellos holocaustos no pedidos ni deseados por Dios sino que expresa: El hacer tu voluntad, Dios mío, me ha agradado, Y tu ley está en medio de mi corazón,  como Isaac que no se resistió cuando supo que él había sido elegido como victima por su propio padre.  Hay poderosas razones para ver en el rollo del libro de Génesis y en Isaac la imagen de aquel de quien habla el salmo 40:6.  Ningún otro rollo de las escrituras describe algo que se asemeja a lo descrito en el salmo.

También dice en Salmo 51:16 Porque no quieres sacrificio, que yo lo daría; No quieres holocausto. 17 Los sacrificios de Dios son el espíritu quebrantado; Al corazón contrito y humillado no despreciarás tú, oh Dios.

Queda mas que evidente que los sacrificios agradables no son los que se ofrendan a Dios sino los que Él pide de los hombres (recordemos  las ofrendas de Caín y Abel)

La rectitud y la justicia de Abraham deben preceder a todo holocausto como confirma David, no a la inversa:


Salmo 51:19 Entonces te agradarán los sacrificios de justicia, el holocausto u ofrenda del todo quemada; Entonces ofrecerán becerros sobre tu altar.

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