En el capitulo anterior se identifica,
en concordancia con las escrituras hebreas, el estado moral y espiritual de la humanidad y la esperanza que Dios estableció desde el
principio mismo, después de una lucha entre el bien y el mal, de la cual, el
bien saldrá victorioso mediante la obra de una persona nacida de la simiente (semilla) de la mujer
(la explicación mas simple y razonable es que se trata del ovulo femenino) que
pondrá su pie sobre la cabeza de la simiente de la serpiente en señal de
victoria, adelantándonos un poco podemos verificarlo en el salmo 110:1
siéntate a mi diestra hasta que ponga a tus enemigos por estrado de tus pies
Este personaje perfilado por primera
vez en Génesis 3:15 es el protagonista central en toda la escritura.
Nada en las escrituras aparece por
casualidad y es a la luz de las palabras de los profetas y mediante la guía del
Espíritu del Dios Viviente que debe
recorrerse la escritura a fin de obtener la correcta explicación a cada pasaje.
Señala el profeta Isaías:
28:9 ¿A quién se enseñará ciencia, o a
quién se hará entender doctrina? ¿A los destetados? ¿A los arrancados de los
pechos? 28:10 Porque mandamiento tras mandamiento, mandato sobre mandato,
renglón tras renglón, línea sobre línea, un poquito allí, otro poquito
allá...
Esta es la regla de oro de
interpretación bíblica complementada con estas palabras del profeta Daniel:
2:27
Daniel respondió delante del rey, diciendo: El misterio que el rey demanda, ni
sabios, ni astrólogos, ni magos ni adivinos lo pueden revelar al rey. 2:28 Pero hay un Dios en los cielos, el cual
revela los misterios…
10:12
Entonces me dijo: Daniel, no temas; porque
desde el primer día que dispusiste tu corazón a entender y a humillarte en la
presencia de tu Dios, fueron oídas tus palabras; y a causa de tus palabras
yo he venido.
12:9
El respondió: Anda, Daniel, pues estas palabras están cerradas y selladas hasta
el tiempo del fin. 12:10 Muchos serán limpios, y emblanquecidos y
purificados; los impíos procederán impíamente, y ninguno de los impíos entenderá, pero los entendidos comprenderán.
La escritura hebrea no fue revelada al
hombre para que mediante el intelecto y el conocimiento académico se descifre
su mensaje sino que fue escrita para ser revelada al humilde de espíritu
delante del Altísimo. Su lenguaje es
críptico para el impío pero está abierta para aquellos que como Set y su
descendencia, Noé, y Abraham eligieron oír
la voz de Dios y por su obediencia salvaron sus vidas y se convirtieron en
instrumentos de la salvación de Dios para otros. Mandamiento tras mandamiento, mandato sobre
mandato, renglón tras renglón, línea sobre línea, un poquito allí, otro poquito
allá;… así determinó Dios y es así como habrá de componerse el mensaje
que se dirige en este documento, el resto depende del lector y de su comunión
con Dios y de la guía del Espíritu del Dios Viviente para el humilde ante Él.
También sentencia Isaías: 29:14 por tanto, he aquí que nuevamente excitaré yo la admiración de este
pueblo con un prodigio grande y
espantoso; porque perecerá la sabiduría de sus sabios, y se desvanecerá la
inteligencia de sus entendidos.
Queda confirmado que la escritura solo
es revelada a quien Dios quiera, pero será como libro sellado para el impío.
Iniciemos nuestro recorrido siguiendo las
dos reglas de oro citadas:
La escritura hebrea perfila por
primera vez al Mesias en génesis 3:15
Y
pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu simiente y la simiente suya;
ésta te herirá en la cabeza, y tú le herirás en el calcañar.
Aquí Caín y Abel representan por
primera vez el escenario de lucha entre la simiente de la mujer, que lucha por
el bien, contra la simiente de la serpiente que lucha por el mal. Caín cree que su ofrenda terrenal es agradable a Dios quien rechaza su ofrenda y
muestra agrado por la ofrenda de Abel. Dios
que pesa los corazones conocía el corazón de ambos, Dios se agrada de la intención
de los corazones, de manera que lo que se rechazó no fue la ofrenda misma.
La lucha entre la simiente de la serpiente y la simiente de
la mujer es la lucha entre quienes deciden agradar a Dios por su propio
esfuerzo y tambien de quienes abiertamente eligen rechazar a Dios y escoger el mal en
contraste con quienes consultan la voz de Dios para conocer que es lo que le
agrada. Caín representa al hombre terrenal que
en la cadena de sucesos nace primero, Abel representa al hombre celestial, a
aquel que nacerá de la ¡semilla de la
mujer!. Aquel que es representado por Abel padecerá en
manos del hombre terrenal pero que no será vencido, aún en su muerte es
vencedor porque su sangre clama por justicia a causa de su hermano homicida.
Sin la existencia de hombres fieles
que quieran oír la voz de Dios y obedecer no hubiera sido posible el
cumplimiento de las promesas de Dios; Noé no pudo impedir la condenación
de la civilización en la que vivió pero
su obediencia dio paso a la siguiente etapa en la redención humana.
Génesis 22:6 Y tomó Abraham la leña del holocausto, y la
puso sobre Isaac su hijo, y él tomó en su mano el fuego y el cuchillo; y fueron
ambos juntos. 22:7 Entonces habló Isaac a Abraham su padre, y dijo: Padre
mío. Y él respondió: Heme aquí, mi hijo. Y él dijo: He aquí el fuego y la leña;
mas ¿dónde está el cordero para el
holocausto? 22:8 Y respondió Abraham: Dios
se proveerá de cordero para el holocausto, hijo mío. E iban juntos.
Corre el tiempo y Dios se hace de un varón,
caudillo entre su propio pueblo para libertarlos de la opresión y mediante este
mismo caudillo anuncia a otro que vendrá en semejanza del primero pero advierte con mucha anticipación que algunos no
lo querrán escuchar como algunos no quisieron escuchar a Moisés. Moisés recibió en si mismo el castigo que correspondía
al pueblo, el intercedió para que Dios no destruyera al pueblo, pero pagó con
su propia paz, murió sin llegar a la tierra prometida.
Éxodo
3:10 Ven, por tanto, ahora, y te enviaré a Faraón, para que saques de Egipto a mi
pueblo, los hijos de Israel.
Deuteronomio
34:4 Y le dijo Jehová: Esta es la tierra de que juré a Abraham, a Isaac y a
Jacob, diciendo: A tu descendencia la daré. Te he permitido verla con tus ojos,
mas no pasarás allá.
34:10
Y nunca más se levantó profeta en Israel como Moisés, a quien haya conocido
Jehová cara a cara…
He allí una señal mas de por que era
necesaria la presencia de otro caudillo a la manera de Moisés, habría de venir
otro que pueda llevar a término la labor que en Moisés no se pudo completar,
aquella generación y su caudillo nunca pasaron el Jordán, excepto unos pocos, un remanente.
Sigamos:
Números 24:17 Lo veré, mas no
ahora; Lo miraré, mas no de cerca; Saldrá ESTRELLA de
Jacob,
Y se levantará cetro de Israel…
Y se levantará cetro de Israel…
Su venida
no sería en el tiempo que se hizo el anuncio sino para tiempos muy lejanos.
Deuteronomio
18:18 Profeta les levantaré de en medio de sus hermanos, como tú; y pondré mis palabras en su boca, y él les hablará todo lo
que yo le mandare. 18:19 Mas a cualquiera que no oyere mis palabras que él hablare en mi nombre, yo le pediré
cuenta.
Coré, Datán y Abiram personas de
renombre entre el pueblo representan a los rebeldes que se apartarán del Mesías
y pronunciarán grandes palabras contra Él, su castigo quedó como ejemplo y los
catorce mil setecientos, a las multitudes que oyen la voz de sus príncipes
rebeldes y ni aún por el castigo de los primeros se admiran de las grandes
señales de Dios.
Deuteronomio 18:18 anticipa el establecimiento
de un nuevo pacto, habría de venir uno en semejanza de Moisés, con una misión salvadora.
Éxodo 34:1 Y Jehová dijo a Moisés:
Alísate dos tablas de piedra como las
primeras, y escribiré sobre esas
tablas las palabras que estaban en las
tablas primeras que quebraste.
Jeremías
31:31 He aquí que vienen días, dice Jehová, en los cuales haré nuevo pacto con la casa de Israel y con la casa
de Judá. 31:32 No como el pacto que hice con sus padres el día que tomé
su mano para sacarlos de la tierra de Egipto; porque ellos invalidaron mi pacto, aunque fui yo un marido para ellos, dice
Jehová. 31:33 Pero este es el pacto que haré con la casa de Israel
después de aquellos días, dice Jehová: Daré mi ley en su mente, y la escribiré
en su corazón; y yo seré a ellos por Dios, y ellos me serán por pueblo.
¡Dios mio!, ¡lo advirtió Jeremías!, y
lo anticipó Isaías (porque perecerá la sabiduría de sus sabios, y se
desvanecerá la inteligencia de sus entendidos); hay ojos, oídos y corazones
cerrados al conocimiento para entender que el primer pacto fue invalidado, ¡ya… no… es… válido!, este mensaje fue
repetido en muchas ocasiones por Moisés, los profetas y por el cantor de Israel.
El Mesías será el mediador y fiador del nuevo pacto:
42:6
Yo Jehová te he llamado en justicia, y te sostendré por la mano; te guardaré y
te pondré por pacto al pueblo, por
luz de las naciones…
Y el Rey David, siendo profeta guiado
por el Espíritu Santo (2ª Samuel 1:1-2) habló del Mesías
Salmo 40:6 Sacrificio y ofrenda no
te agrada; Has abierto mis oídos;
Holocausto y expiación no has demandado. 40:7 Entonces dije: He aquí,
vengo; En el rollo del libro está escrito de mí; 40:8 El hacer tu
voluntad, Dios mío, me ha agradado, Y
tu ley está en medio de mi corazón.
Confirma Jeremías un evento que
todavía no había ocurrido:
Jeremías
23:5 He aquí que vienen días, dice Jehová, en que levantaré a David renuevo
justo, y reinará como Rey, el cual será dichoso, y hará juicio y justicia en la tierra.
Jeremías lo presenta haciendo las
obras del Padre Abraham, Justicia y Juicio
(Gen 18:19) y en otro lugar es
presentado como aquel cordero que Dios se proveerá para el
holocausto (Gen 22:8, salmo 40:6-9) No
se sabe que el Rey David se haya atribuido a si mismo ser un holocausto, ni
puede ingenuamente pensarse que se refiriera a un inocente cordero de cuatro
patas llevando la ley en su corazón; necesariamente este párrafo describe a un
hombre y a uno diferente a David.
Estas palabras
en conjunto no tienen ningún sentido aplicarlas juntas al Rey David de la
historia sino a aquel de su simiente.
En Samuel (23:1-2) esta escrito: … Dijo
aquel varón que fue levantado en alto, El ungido del Dios de Jacob, El
dulce cantor de Israel: 23:2 El Espíritu
de Jehová ha hablado por mí, Y
su palabra ha estado en mi lengua. Este pasaje no deja duda que el Rey David
fungió como profeta por lo tanto los salmos no eran solo poemas dedicados al
Dios de Israel sino que eran también profecía, por lo que no debe dudarse que en muchos de los
salmos el Rey David se refería a su descendiente ya que estos dos personajes
son conjugados con cierta frecuencia como puede verificarse en las palabras de Jeremías
quien profetizó unos 400 años después de David, (Jer. 30:9) sino que servirán a Jehová su
Dios y a David su rey, a quien yo les levantaré y (Ezeq. 34:23) Y levantaré sobre ellas a un pastor, y él
las apacentará; a mi siervo David, él las apacentará, y él les será por pastor.
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